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El mundano balneario Viña del Mar y la caprichosa ciudad puerto de Valparaíso se arriman en una bahía amplia del Océano Pacífico.
VIÑA DEL MAR
Las extensas playas de Viña del Mar, interrumpidas por pintorescas rocas negras, atraen verano tras verano a los admiradores del sol. A ellos los esperan parques bien cuidados con mansiones nobles, hoteles elegantes con piscina y playa privada y numerosos restaurantes de mariscos con vista al mar.
En las noches, los jóvenes frecuentan los innumerables pubs y bares, bailan en las discotecas hasta la mañana y esperan el amanecer en la playa.
Es en febrero, sin embargo, cuando Viña hierve de vida y entusiasmo: el Festival Internacional de la Canción en el Parque Quinta Vergara atrae a estrellas y farándula, y es transmitido en todos los países de América Latina.
VALPARAISO
Hace tiempo que las ciudades vecinas Viña y Valparaíso se han amalgamado, pero los contrastes no podrían ser mayores: por un lado, el balneario mundano, por otro lado, el puerto hacendoso, uno de los más grandes del país. En sus muelles giran las grúas sin cesar y se amontonan los contenedores de todo el mundo. El centro de la ciudad alberga desde 200 años las oficinas de las grandes empresas comerciales, y detrás de una fachada honorable reside el diario más antiguo del mundo de habla española que todavía está en funciones: “El Mercurio de Valparaíso”, fundado en el año 1827.
Sin embargo, el ambiente tan especial de Valparaíso no se debe ni a sus magníficos edificios de la época del resurgimiento económico ni a sus originales tabernas de puerto. Son los cerros que rodean al puerto como guardianes, y en cuyas faldas se arriman casitas de madera coloreadas como nidos de pájaros. A ellas se llega por un laberinto oscuro de escaleras empinadas, callejuelas arrinconadas y caminitos curvos – y con el traqueteo de ruidosos ascensores. Estos monstruos antiquísimos, pero confiables, llevan al visitante hasta los paseos miradores de los cerros. Aquí se puede gozar de la vista panorámica sobre bahía y puerto desde una de las terrazas de un café. No es coincidencia que una de las casas del poeta Pablo Neruda se encuentra justo en el Cerro Bellavista.
El centro histórico de Valparaíso fue declarado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO en julio del año 2003.
Programas para Viña y Valparaíso
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